Fue entonces que comenzaron a sentir cosas extrañas.
Ellas querían hacer una nave, pensando que ésta las llevaría al futuro, así que dedicaron muchas horas construyendo una, hasta que finalmente: ¡Terminaron!
Qué mágico fue, como si hubiesen sido absorbidas hacia otro lugar, un lugar en el nunca habían estado antes.
En ese lugar desconocido existían muchas cosas que ellas jamás hubiesen imaginado y era muy extraño: autos voladores, trenes que pasaban por las paredes, muchísima tecnología, robots y gente que parecían nunca haber visto.
Ellas se sentían sorprendidas, no podían entender qué era lo que sucedía...
¡qué pasaba en ese mundo loco!
Hasta que comenzaron a explorar...
A una mujer que pasaba le preguntaron en dónde estaban, qué lugar era aquel.
La señora le respondió que estaban en el siglo xxx en Atlantiscol.
¡Las chicas habían viajado en el tiempo!
Pero ellas en vez de disfrutarlo sólo pensaban en la manera de regresar a su casa.
Les llevó un buen tiempo figurarse la forma. Tras pasear y observar las cosas de aquel curioso futuro llegó un momento que se cansaron. Ahí era donde ya estaba oscureciendo y las niñas necesitaban volver a su hogar con su mamá: ¡ya estaban neuróticas y querían irse lo antes posible!
Fue entonces que conocieron a un hombrecito quien, al verlas tan tristes, les preguntó qué era lo que les sucedía.
Ellas le contaron que venían del pasado y que necesitaban volver a su hogar. Entonces el hombre, que tenía un buen corazón, les dijo que se tranquilizaran, que él podría llevarlas a su casa.
Aliviadas, en el rostro de las nenas de repente aparecieron sendas sonrisas de gratitud. El hombrecito les ayudo a buscar la nave en la que ellas suponían que habían llegado a ese sitio.
Después de mucha búsqueda la encontraron y él mismo las llevó devuelta a su casa.
Las niñas le agradecieron enormemente y al darse la vuelta para saludar finalmente al hombrecito, ¡descubrieron que ya no estaba! Fue tal el susto que las niñas despertaron. Ambas se miraron y fue entonces cuando descubrieron que todo había sido un sueño.
Esto les enseñó que tenían que vivir el hoy y no estar pensando siempre en el futuro.